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Títulos a la baja

Una encuesta reveló que dos tercios de los uruguayos están de acuerdo con bajar la edad de imputabilidad penal a 16 años.

Esto habla bastante mal de nosotros como sociedad. Bueno, en realidad habla horrible de nosotros. Nos muestra como un colectivo dispuesto a barrer los problemas bajo la alfombra. Una sociedad clasista y rencorosa que encarcela a estos prisioneros de guerra caídos en una batalla en la que no hacían más que cumplir órdenes. Una batalla que perdieron el mismo día en que llegaron en brazos, del hospital a la humilde casa de Tres Ombúes, El Marconi o La Cruz.

"Ningún pibe nace chorro" se leía en Facebook y seguramente eso es una verdad enorme. Exceptuando situaciones patológicas muy especiales, en general las personas son el producto del ambiente en que se crían. Aprenden en su ambiente valores y virtudes, y lo contrario. Por ende, bajar la edad de imputabilidad penal, es una forma de castigar a las personas por el ambiente en que nacieron.

Alguno por ahí me dice que chorros hay en todos los estratos sociales, en todos los barrios y ante la ley todos somos iguales. Puede haber algo de cierto, pero los fríos números muestran que la delincuencia y la violencia no van solas ni son fenómenos aislados. Son consecuencia de carencias afectivas y materiales formadas en el seno de la familia, carencias culturales y éticas alimentadas por un sistema educativo injusto al que los pobres le importan cada vez menos y cuya crueldad parece haber crecido durante los últimos 10 años, tiempo durante el que la brecha educativa entre los más pobres y los más ricos se ha incrementado y fomentadas por la publicidad y el consumo.

La ilusión de que todos tienen derecho a todo, no es más que eso: una ilusión que fomenta la pantalla un día si y otro también, cuando la dura realidad, es que para conseguir esos bienes materiales, hay que tener un buen trabajo y aún así, empeñarse hasta las pelotas. Un trabajo para el que buena parte de los pibes jamás estarán calificados sencillamente porque el sistema educativo no está pensado para ellos, no está ejecutado pensando en ellos y no responde a sus intereses y necesidades.

Nuestras cárceles están atiborradas hasta el techo de delincuentes procesados. muchos de ellos aún sin condena. Delincuentes que son torturados sistemáticamente por un sistema carcelario que no solo les priva de la libertad,sino que además, les priva de todos los demás derechos humanos que esté a su alcance reprimir.

Presos a los que ni se les corrige ni se les rehabilita, y muchas veces, ni siquiera se les contiene. Simplemente se los amontona de cualquier manera sin brindarles comida, abrigo o siquiera un baño decente. Hacinados entre la mierda, tugurizados de una manera que avergonzaría a más de una dictadura, se han convertido en presos políticos (porque la delincuencia es producto del sistema y atenta contra el sistema) y aguardarán ahora a todos los botijas que el 66% de los uruguayos quieren enviarles. Botijas que después de ser sodomizados, contagiados de VIH y utilizados como esclavos, harán un curso largo e intensivo de delincuencia, acrecentarán su odio y su resentimiento y sentirán como sentiría cualquiera de nosotros y se darán cuenta de que nada nos deben.

Claro que todos hemos escuchado que los pibes no van a ir en cana con los delincuentes comunes sino que se crearán cárceles que poco menos se parecen a Disneylandia para ellos. ¿Con qué recursos? Si podemos hacerlas para cuando votemos esa ignominia, ¿por qué no las hacemos ahora?

Encerrar botijas no cambia nada. No encerrarlos en las condiciones en que lo haremos. Por cada uno que encerremos surgirán tres o cuatro más a ocupar su lugar en esa rara forma de lucha de clases sin teoría alguna que es la delincuencia. Ellos, a los que enviamos los maestros menos capacitados, los que no tendrán acceso a la educación secundaria y si lo tienen, estarán a cargo de los docentes que por edad o habilidades, son los últimos en elegir donde enseñar, esos que nacen condenados a no conseguir trabajo, a no conseguir aquello que las tandas de la TV ofrecen a todos como si fuera un derecho, a ser mirados con temor o con desprecio en cualquier templo del consumo de esos que popularmente llamamos "shopping" serán encerrados por Bordaberry y sus secuaces alentados ahora por un pueblo ciego y verán cerrarse delante de ellos, una puerta más, la de la prisión.

Es hora de terminar con el sistema educativo diferencial que sólo segrega a los más segregados y divide a la sociedad. Millares de chiquilines no conocen jamás otra cosa que miseria, violencia y odio. El Uruguay batllista se las ingenió para barajar todas las clases sociales en un ámbito común: la escuela. Hoy los más pobres y el resto, no cruzan sus caminos, no se conocen y ese desconocimiento es el padre del odio. ¿Cuándo vamos a barajar y repartir nuevamente?

La mera existencia de la educación privada acentúa de manera terrible la discriminación social y económica.Habría que prohibirla o desestimularla con impuestos.

Todo el sistema está diseñado para servir a quienes en él trabajan y no al pueblo uruguayo. La sola idea de que los docentes más calificados puedan elegir donde enseñar, origina discriminación y resta oportunidades a los más necesitados porque los mejores docentes pueden elegir trabajar en las escuelas de la zona costera.

La Universidad de la República, aún en su gratuidad, no parece preocuparse demasiado de permitir horarios adecuados a los que no pueden sostenerse estudiando como no sea con el trabajo. El porcentaje de estudiantes del quintil más pobre de la población que llega a tener estudios universitarios, es de UN DIGITO. Cada elemento de la cadena educativa, echa la culpa del fracaso al eslabón anterior. (universitarios a secundaria, secundaria a la escuela, la escuela a los padres). La UTU si bien ha aumentado notablemente la matriculación, adolece de la falta de técnicos calificados para la enseñanza debido a la emigración, los bajos sueldos y el desinterés.

Todo el sistema educativo fracasa visiblemente y fracasa antes que nada con los más pobres. Los docentes son intocables a menos que aclares primero que los hay vocacionales, etc, etc. pero la realidad es que la gran mayoría de los docentes de la enseñanza pública está para hacer la suya, son un eslabón más de la cadena del consumo y cumplen el horario cuando lo cumplen, con la sola voluntad de que las horas transcurran y llegue fin de mes. Y además se oponen a cualquier intento de reforma del sistema casi como que por principio. y no me vengan a decir que no es así porque los resultados están a la vista. Tampoco me muestren fotos de un liceo en Paso del Culo Roto donde el baño está obstruido de mierda y parece un lago, porque eso no espanta a los botijas, eso más o menos lo vienen viendo en sus propias casas. Lo que espanta a los pibes es el desinterés, el ausentismo, las excesivas medidas gremiales.

Y hay gente como Bordaberry a la que se le ocurre como solución meter a los menores en cana como si eso cambiara algo. Gente que ve la miseria ajena por la ventanilla del auto, (perdón, del coche, los ricos le dicen "coche") y sacan partido de ella para alimentar sus éxitos políticos pero durante años pusieron sus huevos en la canasta del éxito empresarial.

No nos engañemos, el fracaso no es por falta de inversión sino por falta de interés de los actores.

En estos días en Montevideo quedó listo el Liceo 70. Cuando yo estudiaba en los setenta, mi liceo era el último y era el 32. En 30 años se duplicaron los liceos pero no creo que se hayan duplicado los estudiantes a menos que los censos mientan. Los pibes son carne de cárcel porque todos estamos en otra cosa. Los docentes ocupados en las cuotas, hundidos en el exceso de horas de trabajo, volando de una punta a otra de la ciudad en medio de un tránsito infernal y con la mente a mil pensando en problemas sin solución porque somos parte de un sistema que de eso se alimenta, llegan a sus clases en condiciones lastimosas. Y si les duplican el sueldo, se duplicarán las cuotas que pagan, tendrán que comprarse el cero kilómetro chino para poder ir de un trabajo al otro y llegarán más estresados y menos interesados.

Y en tanto, Bordaberry y compañía quieren meter a los pibes en cana. Y el 66% de mis compatriotas aplaude la idea.

Estamos atrapados en una vorágine a la que no le encontramos salida.

Y cortaremos el hilo por la parte más fina.

Tag(s) : #educación, #Tendencias del siglo XXI, #imputabilidad, #docencia

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